Mostrando entradas con la etiqueta Astronomía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Astronomía. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de febrero de 2009

"Earthrise": Apolo 8 y la salida de la Tierra.

Me gustan las fotografías del espacio, disfruto viéndolas en la página de la NASA o en la del Telescopio espacial "Hubble", os animo a visitarlas.

La que más me suele impactar y la que quiero compartir con vosotros, es la más antigua, la histórica foto tomada el 24 de diciembre de 1.968 por William Anders, tripulante en la misión Apolo 8. Era el primer vuelo tripulado alrededor de nuestro satélite, estaban explorando la cara oculta de la Luna, al salir vieron esta imagen y los tres tripulantes pensaron lo mismo: “Hemos venido hasta la Luna y sin embargo lo más importante que estamos viendo es nuestro propio planeta Tierra”.

Es una maravillosa imagen, tomada desde un "punto de vista" que hace que relativicemos muchas de las cosas que creemos importantes, incluso nuestra actual crisis mundial. Admiradla y ampliadla si queréis.

Deberíamos de cuidar mejor esa "esfera", ¿verdad?.

Era la Nochebuena de hace 40 años. Los tripulantes hicieron la retransmisión televisiva en directo con mayor audiencia de la historia, leyeron unos pasajes del Génesis. Veamos esas imágenes:

domingo, 26 de octubre de 2008

La ley de Bode

El primer domingo de este mes, "el núcleo duro" en nuestra búsqueda de placer culinario, nos aventuramos a visitar un restaurante que nos habían recomendado unos compañeros, una tarea pendiente que tenía en la agenda desde hacía un año. Se llama "Collados de la Sagra" y está cerca de la Puebla de don Fadrique, donde limitan las provincias de Granada, Jaén, Albacete y Murcia, en un extraordinario paraje natural al pie de la Sierra de la Sagra.

Valió la pena recorrer los cerca de 400 km que tuvimos que hacer ese día. El excelente restaurante y el complejo, merecen el primer premio turístico que les otorgó la Junta de Andalucía hace 8 años. Con la dosis de hedonismo y sibaritismo que acostumbramos "chutarnos" antes de estos eventos, fue fácil llegar al "órgasmo gastronómico". Para bajar el efecto del gin-tonic con que nos obsequió la casa, nos dimos un paseo por el entorno, uno de los lugares con menos contaminación lumínica del sur de España. Por este hecho, cuenta con un observatorio astronómico, dependiente del de Mallorca.

Mientras Marta se tumbaba al sol (cuando se muera se quiere reencarnar en piedra con lagartija), Fito y yo nos fuimos a conversar con los dos astrónomos de guardia. Nos contaron que la noche anterior habían descubierto y catalogado varias decenas de asteroides, siendo éste su principal objetivo en los seis meses que llevaban recluídos en el recinto, lejos de sus Baleares natales.

Al salir, nos sentamos a observar la Sagra, entre la cúpula y los módulos de observación con techo motorizado. Y claro, fue el momento de hablarle a Fito de una lectura nocturna que tenía fresca y que tiene mucho que ver con el descubrimiento de los asteroides, la ley de Bode, que ni es una ley, ni es de Bode.

La publicó el alemán J.D.Titius en 1766, en una nota al pie de página de un libro que tradujo. En 1772, J.E. Bode (izda.), director del Observatorio de Berlín, la dio a conocer en un libro de introducción a la Astronomía, sin citar a Titius. Por eso también se conoce como ley de Titius-Bode.

Es una regla simple que relaciona el número de orden de la órbita del planeta con su distancia al Sol. La ley original era:

donde n es el valor que toma cada planeta según la sucesión: 0, 3, 6, 12, 24, 48, 96, ... (y así doblándose), mientras a es la distancia de ese planeta al Sol en unidades astronómicas (una ua es la distancia media de la Tierra al Sol, 149.597.870 kilómetros).

Urano se descubrió ya en 1781, a 19,18 ua, un valor tan ajustado a la Ley, que le dio mucha veracidad.

Planeta n Bode Real
Mercurio 0 0,4 0,39
Venus 3 0,7 0,72
Tierra 6 1 1
Marte 12 1,6 1,52
-- 24 2,8 2,8
Júpiter 48 5,2 5,2
Saturno 96 10 9,54
Urano 192 19,6 19,2
Neptuno - -- 30,1
Plutón 384 38,8 39,4

Como vemos en la tabla, faltaba un planeta a 2,8 ua del Sol. Se organizaron desde el año 1800, búsquedas sistemáticas a esa distancia, pues se pensaba seriamente que había un planeta por descubrir. En 1801 se descubrió Ceres, a 2,77 ua, de 1.000 km. de diámetro (la Luna tiene 3.476 km.), en 1802 fue Palas, Juno en 1804 y Vesta en 1807. Sus órbitas estaban aproximadamente en el mismo cinturón, entre Marte y Júpiter. Fueron designados con el nombre de pequeños planetas o asteroides. Hoy en día el número de asteroides en ese cinturón pasa de 100.000 y a la velocidad a que los descubren astrónomos como nuestros amigos mallorquines, a través de placas fotográficas, el número aumenta sin cesar.

Se pensó durante más de 150 años que este cinturón de asteroides eran los restos del quinto planeta que se había desintegrado. Hoy se tiende a pensar, conocidos los elementos primarios de su composición, que más bien se trata de un proceso abortivo en la formación de un planeta.

En 1846 se descubría Neptuno, pero violaba la ley, se encontraba a una distancia de 30 ua, cuando según a regla se debía de hallar a casi 40. Bode ya hacía 20 años que había fallecido, hubiese sido capaz de cambiar la ley o la órbita del mismo. En 1930 se descubrió Plutón que sí estaba en el lugar que debería haber figurado Neptuno.

Se ha comprobado que la ley funciona también con los satélites conocidos y que han podido formarse en un proceso parecido al de los planetas, así se ajustan a la misma, pero con una constante diferente, los satélites galileanos de Júpiter y las grandes lunas de Urano y Saturno.

Aunque la ley es empírica y no hay ninguna explicación teórica sólida que la demuestre, existen astrónomos que siguen creyendo que tiene que haber un planeta enorme a 77,2 ua. ¿Lo encontrarán?. ¿Se podrá también aplicar la ley a los planetas extrasolares?.

El 25 de agosto del 2006, la UAI (Unión Astronómica Internacional) acordó quitarle a Plutón la categoría de planeta, definiéndolo junto a Ceres como planeta enano.

viernes, 3 de octubre de 2008

Las fases de la Luna.

Hace un par semanas, "El Núcleo Duro" tomábamos un mojito y hablábamos de cómo nos habíamos puesto como una "sopa" con la tormenta que nos sorprendió mientras visitábamos dólmenes esa misma tarde. Aproveché la primera pausa en el coloquio, y ... zas!!!, inicié mi tema astronómico del día, hablando sobre las leyes de Kepler (sí..., ya sé..., quizá no sea la conversación apropiada para un pub, pero ... ,es lo que hay!).

A por la primera ley, ¿qué es una elipse?, ¿qué son los focos?, ¿cómo se dibuja?, ... pues mojando el dedo y pintándola sobre la mesa. Para la segunda, aproveché un vaso, el tarrito de gominolas y el cenicero. Je, je!, .... ya mostraban interés mientras ponía el Sol, la Tierra y la Luna en órbita. Al explicar la tercera (todas se complican en progresión geométrica!), antes de aburrir a mi audiencia y perder mi turno, ya que le doy vueltas al tarrito, hablo sobre las fases de la Luna.

(Para ver gráficamente las leyes de Kepler, el mejor sitio que he encontrado es --> pincha aquí )

Les decía que si la Luna es nueva, está entre el Sol y la Tierra y no la vemos de noche ya que acompaña al sol. Si es Luna llena, está a 180º del Sol y no la vemos de día, sale cuando se pone el Sol. Si es creciente, está a 90º del Sol y la vemos al oeste (para ponerse) al principio de la noche, nunca de madrugada. Y si es menguante, no sale hasta la madrugada.

"Pues no!", asevera Marta, "yo he visto la Luna en todas sus fases, en todas las partes del cielo y a cualquier hora!". "Pero mira...", es lo único que me deja repetir. "Ahí te equivocas!", "la menguante se puede ver a cualquier hora!!!", "la tierra da vueltas y todos vemos todo!!!", "vaya tonterías que dices!!!", " ....", continúa ella. Fito se calla, no sé si porque lo entendió perfectamente a pesar de mi vaga explicación, por confianza en mí o por estadística, ya que aunque Marta suele tener siempre razón, cuando usa la vehemencia para discutir, es fácil que esté equivocada, aunque nos calle a los demás. Je, je, ...

En los siguientes dos días, seguimos con sms y conversaciones sobre el tema, hasta que le duele la cabeza (osea..., "da su brazo a torcer"). Es difícil encontrar algo en Internet sobre la hora del orto y el ocaso de la Luna según su fase. Ya en la entrada de la "wiki", nos aclara bastante y yo la llevo siempre encima, la suelo mirar, pero en aquella ocasión se me pasó. Al fín, encontré una imagen (de Mario Gaitano), que si nos detenemos a estudiarla nos aclara todo:



Podemos observar que al principio de su fase creciente, va muy cerca del Sol y se pone pocas horas después. En cuarto creciente llevará 6 horas de retraso. En Luna llena, justo 12 horas después. En cuarto menguante, saldrá 6 horas antes. Y en Luna nueva estará junto al Sol, si estuviera en el mismo plano, se produciría un eclipse de Sol, del que hablaré en el próximo artículo.

Ya aprovecho y pongo en la barra lateral un "gadget", así se llama, donde veamos la fase actual de la Luna.


martes, 16 de septiembre de 2008

Las 13 constelaciones del Zodíaco.

El plano de la Eclíptica es el que contiene la órbita de la Tierra, aquel por el que se mueve nuestro planeta alrededor del Sol. También podemos decir que es la línea aparente que recorre el Sol en un año respecto al fondo "fijo" de las estrellas. Su etimología la podemos encontrar en el término Griego "ekleiptike", "propia de los eclipses", donde tienen lugar los mismos, ya que si la luna nueva o la luna llena cruza la eclíptica, observaremos un eclipse solar o lunar, respectivamente. Señalo ahora (nos hará falta más tarde) que el plano del ecuador de la Tierra forma un ángulo de aproximadamente 23,5º con respecto a la Eclíptica (inclinación axial de la Tierra).

Para mí, es el concepto básico para avanzar en el conocimiento de la Astronomía.


Pues ahora, imaginemos una banda de 16 grados, 8 al norte y 8 al sur de la línea de la Eclíptica. A esa banda le llamamos Zodíaco.

Por el Zodíaco orbitan todos los planetas de nuestro Sistema Solar. Las órbitas de Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, tienen una inclinación de menos de 2º respecto a la Eclíptica, la de Venus es de 3º24' y la de Mercurio de 7º. También siempre encontraremos a la Luna en esa banda, la inclinación de su órbita respecto a la Eclíptica es de 5º.

¡Que fácil es así encontrar los planetas!. Bueno, algunas veces tenemos que encontrar los planetas antes y después trazar la línea, tengamos en cuenta que debido a esa inclinación axial de la Tierra la línea no nace siempre justamente en el Este, muere en el Oeste y desde nuestra latitud se alza 50º del horizonte Sur. Puede nacer en el Nordeste, ponerse por el Noroeste y estar a 26,5º sobre el horizonte Sur, así como subirse hasta los 73,5º sobre ese horizonte. Por eso cuando en verano vemos el Sol tan alto al mediodía, a medianoche veremos la Luna y los planetas mucho más bajos. En invierno pasará al revés.

Sigamos con el Zodíaco (que se puede escribir con tilde o sin ella, viene en el diccionario de la R.A.E.). Los caldeos y los griegos, habían dividido esta banda en 12 partes iguales, exactamente de 30º cada una. En cada una de esas partes, situaban una agrupación de estrellas que supuestamente formaban una figura (asterismo), les pusieron nombre de animales o personajes animados (excepto Libra). De ahí que etimológicamente, Zodíaco derive del Griego "Zodiakós", "el camino de los animales".

Así nacieron las constelaciones del Zodíaco. Estaréis conmigo, para los que habéis observado estas constelaciones en el cielo o en algún libro, que hay que tener mucha imaginación para que esas estrellas, unidas por líneas imaginarias, formen esas figuras. Quizás Leo, Escorpio, Tauro y Piscis, todavía, ¿pero las demás?. Seguro que por lo que conté en el artículo anterior sobre la precesión de los equinoccios, el desplazamiento del Sistema Solar y el propio movimiento de las estrellas, hace 2.300 años esas constelaciones representaban mejor a esas figuras.

Centrándome de nuevo en la línea del artículo, nos trasladamos más de dos siglos atrás. El Zodíaco era su calendario, podían saber el día en que estaban, incluso la hora que era. Comenzaba en el punto vernal, el primero de Aries, es el punto que señala a la recta donde los planos de que antes hemos hablado, el de la Eclíptica y el ecuatorial se cortan. El Sol estaba en ese punto, pasando del hemisferio Sur al Norte, hacia el 21 de marzo, equinoccio de primavera y comienzo de la mencionada estación. A 180º, en el punto opuesto, se hallaba el primer punto de Libra. Ya que este párrafo es más complicado de entender, nos ayudaremos con una imagen libre de wikimedia commons.



Desde ese punto vernal situado en Aries entonces, el Sol a lo largo del año, hacía aparentemente el recorrido por las doce constelaciones del Zodíaco, situándose aproximadamente de 30 a 31 días en cada una.

En esa época, con sólo observar y estudiar las estrellas, no se alcanzaba la suficiente posición social, bastantes astrónomos aprovechan sus conocimientos para vanagloriarse de sus poderes mágicos y divinos. Thales de Mileto, por ejemplo, utilizó estos conocimientos babilónicos para predecir el eclipse solar que detuvo la batalla entre Alyattes y Cyaxares en 585 A.C., elevando considerablemente su reputación. Además se transmitía que en cielo se podía buscar la razón y la causa de cualquier acontecimiento pasado o futuro. Así se popularizaron los horóscopos, adjudicando los signos zodiacales a aquellos que habían nacido cuando el Sol estaba en la constelaciones correspondientes.

Durante muchos siglos, hasta bien pasado el renacimiento, se ejercía conjuntamente la Astronomía y la Astrología. Kepler tuvo todo el apoyo financiero del emperador Rodolfo II, no por ser el matemático de la corte, sino por hacer los horóscopos, cartas astrales y demás a Rudolph y sus amigos. Lo mismo hacía Galileo.

Ya a partir del siglo XVIII la difusión de los conocimientos científicos, ha ido llevando a la definitiva ruptura de la Astronomía (ciencia) con la Astrología (superstición).

Gracias a eso, sabemos que el antes mencionado punto vernal, el que marca el equinoccio de Primavera (21 de marzo), se ha desplazado debido al movimiento de precesión de la Tierra, hasta la constelación de Piscis, que ahora sería la primera. Además tenemos una nueva constelación zodiacal, Ofiuco (el serpentario).


En 1930, la Unión Astronómica Internacional definió las 88 constelaciones conocidas hoy, delimitando exactamente sus áreas. Podemos así conocer con precisión las fechas de estancia del Sol en cada una de las nuevas constelaciones zodiacales. ¿Nos harán nuevos horóscopos?.


Bueno, sólo falta que transcriba la correspondencia:


.......................Zodíaco antiguo.................Zodíaco actual

Piscis...............19/febrero - 20/marzo..........12/marzo - 18/abril

Aries................21/marzo - 19/abril.............18/abril - 13/mayo

Tauro..............20/abril - 20/mayo...............14/mayo - 20/junio

Géminis...........21/mayo - 21/junio...............21/junio - 19/julio

Cáncer............22/junio - 22/julio................20/julio - 9/agosto

Leo.................23/julio - 22/agosto.............10/agosto - 15/sept

Virgo..............23/agosto - 22/sept.............16/sept - 30/oct

Libra..............23/sept - 22/oct...................31/oct - 22/nov

Escorpión.......23/oct - 21/nov....................23/nov - 29/nov

Ofiuco.....................................................30/nov - 15/dic

Sagitario........22/nov - 21/dic....................16/dic - 19/enero

Capricornio....22/dic - 19/enero..................20/enero - 16/feb

Acuario.........20/enero - 18/feb..................17/feb - 11/marzo

martes, 2 de septiembre de 2008

El año platónico y la precesión de los equinoccios.

Leer sobre ésto, nos hace saber entre otras cosas:

- Que en la fecha de nuestro nacimiento, el sol no estaba en la constelación que creemos que representa nuestro horóscopo. Un duro golpe para la Astrología, que lo encaja hablando de la era de Acuario. Que cinismo!.
- Que será Vega nuestra estrella polar dentro de unos 12.000 años.
- Le encontramos explicación a las últimas glaciaciones y los diferentes cambios climáticos, los cambios en la duración de las estaciones y del año trópico.
- ¿Hacia qué puntos del cielo estaban orientadas las construcciones del antiguo Egipto?.

El movimiento de precesión es el tercero de la tierra, después de los de rotación y traslación. Las ciencias físicas nos demuestran que éste movimiento lo tienen todos los cuerpos que giran en torno a sí mismos y que a la vez se desplazan bajo un campo gravitatorio.

Pensemos por tanto, en una peonza girando, que cumple esa condición. Creo que es el ejemplo más fácil para hacernos la idea, el movimiento en cuestión sería el bamboleo de la misma.


En la siguiente imagen (cedida por Tauʻolunga), podemos apreciar el recorrido del eje de la tierra respecto a la cúpula celeste durante este movimiento:




El año platónico es el tiempo que tarda la tierra en completar este recorrido y completar el círculo. Tiene una duración aproximada de 25.780 años, siendo Hiparco de Nicea (siglo II a.C.), el primero que lo calculó con mayor exactitud.


Me queda una pregunta: ¿es un movimiento helicoidal y espiral que se suma al que del mismo tipo se ha demostrado que tiene nuestro Sistema Solar?. Si es así, dentro de esos 26.000 años, tampoco nuestra actual estrella polar volverá a ser la misma, como nos afirman los astrónomos, ¿no?.


Y con esta información, ya estamos preparados para el siguiente artículo: Las 13 constelaciones del Zodiaco.