martes, 9 de diciembre de 2008

Gian Lorenzo Bernini

La escultura no llegó a impresionarme de verdad hasta que descubrí algunas de las obras de Gian Lorenzo Bernini (Nápoles, 1598-Roma, 1680). Es capaz de hacer trascender la emoción de las figuras hasta que nos envuelve y conecta con nuestra sensibilidad. Mirándolas, es inevitable exclamar: ¡Es magnífico!.

Para ilustrar la introducción que hago de este genio, mirad y admirad la siguiente imagen, un fragmento de su obra "El rapto de Perséphone por Hades", para los romanos: "El rapto de Proserpina por Pluto (o Plutón)". Sus manos tenían que ser mágicas para poder cincelar en mármol ésto:

Bernini es para muchos el inventor del Barroco. Ya para todos sí que es el arquetipo del artista barroco. No estaría tan seguro de llamar lo mismo a Miguel Ángel respecto al Renacimiento. Pero ambos dominaron en sus épocas todas las artes plásticas: pintura, dibujo, decoración, arquitectura, ... y sobre todo la escultura. Fueron artistas oficiales del Vaticano, quien los utilizó para despertar en los fieles la emoción religiosa y los dos se burlaron en ocasiones de sus mecenas eclesiásticos a través de sus obras.

Bernini es Roma. Empezamos a descubrirlo cuando en Piazza Navona contemplamos su Fuente de los Cuatro Ríos (La Fontana dei Quattro Fiumi), que por cierto, después de dos años, este fin de semana le han quitado ya los andamios que han servido para su restauración. Es curioso oir a todos los guías cuando dan explicaciones de la fuente y señalan que las estatuas del Nilo y del Río de la Plata levantan sus brazos o tapan su cara porque temen que se derrumbe la fachada de la iglesia de Santa Inés, diseñada por Borromini, rival eterno de Bernini. Realmente la iglesia es posterior a la fuente, lo que invalida la leyenda popular.

Seguimos viéndolo en la misma plaza en la Fontana del Moro, en la Fontana della Barcaccia en Piazza di Spagna, en la del Tritone en Piazza Barberini, también en el mismo Palacio Barberini y en el Elefante Obeliscoforo en Piazza de Santa María sopra Minerva. Suyas son las esculturas del Ponte de Sant' Angelo, la iglesia de Sant'Andrea en el Quirinal y otras muchas iglesias y palacios.

Cuando ya visitamos el Vaticano, nos enteramos que también es de Bernini el famoso Baldaquino de San Pedro, con sus columnas de bronce que imitan las del Templo de Salomón, la Scala Regia, la Cátedra de San Pedro, diferentes sepulcros y además, la gran plaza elíptica de San Pedro, con sus columnatas y esculturas.


Hasta aquí conocía, pero mi pasión por Bernini comienza en el viaje que hice a Roma el año pasado junto a Marta, Fito, Manolo Simarro, Pili (la madre de Marta), Rafa y Tere. Estando en el bar de la foto de abajo, al lado del Coliseo, Pili, que siempre hace unas interesantísimas aportaciones culturales, me dice: Manolo, busca en tu "pedal" (así le llaman a mi pda con la wikipedia comprimida) en qué iglesia de Roma está "El Éxtasis de Santa Teresa" de Bernini, que he leído que tuvo problemas por la forma en que la representó y me gustaría que la viésemos.



Dicho y hecho, localicé la iglesia y la incluimos en el recorrido que teníamos preparado para otro día. Fue una jornada dedicada a Bernini. Comenzamos a primera hora visitando Santa María della Vittoria, la iglesia en cuestión, estaba cerca de nuestro hotel en la zona de la Estación de Termini.

Viendo la escultura, todos pensamos que era normal que Gian Lorenzo tuviese sus problemas por la carga de sensualidad que le imprimía a sus figuras. Podéis ampliar la imagen y os hacéis vuestra opinión.

Realmente se inspiró en el capítulo 29 del Libro de la Vida de la propia Santa Teresa de Jesús, donde dice:

"Veíale en las manos un dardo de oro largo, y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego. Este me parecía meter por el corazón algunas veces y que me llegaba a las entrañas. Al sacarle, me parecía las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios. Era tan grande el dolor, que me hacía dar aquellos quejidos y tan excesiva la suavidad que me pone este grandísimo dolor que no hay desear que se quite, ni se contenta el alma con menos que Dios. No es dolor corporal sino espiritual aunque no deja de participar el cuerpo algo, y aún harto. Es un requiebro tan suave que pasa entre el alma y Dios, que suplico yo a su bondad lo dé a gustar a quien pensare que miento".

Continuamos caminando hacia nuestro objetivo del día, la Galleria Borghese. Al comenzar la Via Vittorio Veneto, hicimos un alto para visitar la impresionante y macabra "Cripta dei Cappuccini", decorada con los huesos de miles de monjes. Ya en la famosa calle de nuevo, la subimos entera para adentrarnos en Villa Borghese, una de las mayores zonas verdes de la ciudad, donde está situada la Galleria.

La Galleria Borghese es una villa construida en 1612 por el cardenal Scipione Borghese, sobrino del Papa Pablo V y primer mecenas de Bernini. Alberga la mayor parte de la colección Borghese, compuesta de esculturas, pinturas y antigüedades. ¡Es fantástica!, una visita obligada que os recomiendo incluir si viajáis a Roma. Vale la pena desplazarse sólo para verla. Deberéis de reservar previamente en ---> página oficial Galleria Borghese , donde pone "prenotazione", es imposible entrar si no lo hacéis.

En la Gallería, las obras de Bernini lograron emocionarnos a todos. Había ojos enlagrimados y bocas que transmitían asombro y decían eso de: ¡Es magnífico!. En mi caso, fue una intensa experiencia que jamás podré olvidar, las sensaciones que me llegaron por todos mis sentidos hicieron que comenzara a amar la escultura. Pudimos admirar "El rapto de Perséphone", obra cuyo fragmento he puesto al principio, la maravilla de "Apolo y Dafne" (foto a la derecha), el "David" y otras muchas de este genial maestro. Hay también otras obras maestras del Barroco, sobresaliendo la colección de pinturas de Caravaggio. Diversos cuadros de Tiziano, Rafael, Rubens, .... e importantes antigüedades clásicas completan la exposición. Se hacen cortas las dos horas que nos dan por turno para la visita, pero saldremos altamente satisfechos.

Para acabar, sólo he podido encontrar un vídeo que haga algo de justicia a lo comentado, es la primera parte de un documental de calidad de la BBC, lástima que no esté traducido.

1 comentario:

El Chache dijo...

NINIO....HAY QUE VIAJAR MAS